En la política y en los medios hay una frase que se repite constantemente: que hablen bien de ti o que hablen mal, no importa, pero que hablen. Actualmente y ante los aires electorales que se respiran por cada rincón de nuestras vidas me parece necesario replantear esta premisa. En los últimos meses se ha desatado una serie de confrontaciones, debates y resbalones que parece epidemia. No podría recapitular cual fue el de los primeros de los actuales contendientes pero pues agarremos al azar. Creo que una de las situaciones más intensas y embarazosas fue el resbalón de Enrique Peña Nieto en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara quien no sólo hizo evidente que al menos memoria no tiene sino que además continúo cayendo en lo que se convirtió en su propio despeñadero, luego se le sumaron todos sus detractores quienes quisieron darle la estocada final al buey y zaz resultaron más ineptos, porque estarán de acuerdo queridos lectores que quien se equivoca primero tiene cierto beneficio de la duda pero ya uno tras otro se vuelve inaceptable.
Así sucesivamente podría mencionar a “x” cantidad de candidatos, legisladores, actores, etc, etc, sin embargo lo que deseo rescatar es el uso que las redes sociales les han dado a los deslices de nuestra clase política principalmente, y es que más grave resulta que un político se equivoque, dejemos ya de lado a nuestra refriteada Ninel que pasará a la banca tras la demostración que los que dirigen o desean dirigir al país han dado. Recientemente el último de los chascos fue el de Ernesto Cordero Arroyo, pre candidato del PAN a la presidencia y presunto delfín quien afirmó que seguirá con el proyecto de Vicente Calderón. Más tardo en salir a explicar que en lo que había miles de chistes y fotos sobre su evidente equivocación. Ante esta hilarante y preocupante situación replantearemos la situación y en vez de que digamos que hablen bien o mal pero que hablen, digamos como alguna vez decretó Gustavo Díaz Ordaz sobre las burlas en su contra: “A mí me criticaban por feo, no por pendejo”, sin embargo habría que ver que la belleza de la política es cada vez más subjetiva y la inteligencia escaza. Como bien dicen, la gente pendeja siempre es feliz.
Así sucesivamente podría mencionar a “x” cantidad de candidatos, legisladores, actores, etc, etc, sin embargo lo que deseo rescatar es el uso que las redes sociales les han dado a los deslices de nuestra clase política principalmente, y es que más grave resulta que un político se equivoque, dejemos ya de lado a nuestra refriteada Ninel que pasará a la banca tras la demostración que los que dirigen o desean dirigir al país han dado. Recientemente el último de los chascos fue el de Ernesto Cordero Arroyo, pre candidato del PAN a la presidencia y presunto delfín quien afirmó que seguirá con el proyecto de Vicente Calderón. Más tardo en salir a explicar que en lo que había miles de chistes y fotos sobre su evidente equivocación. Ante esta hilarante y preocupante situación replantearemos la situación y en vez de que digamos que hablen bien o mal pero que hablen, digamos como alguna vez decretó Gustavo Díaz Ordaz sobre las burlas en su contra: “A mí me criticaban por feo, no por pendejo”, sin embargo habría que ver que la belleza de la política es cada vez más subjetiva y la inteligencia escaza. Como bien dicen, la gente pendeja siempre es feliz.